“ATREVES DE LOS MUERTOS”
El cementerio central, no es solo un lugar donde descansan los muertos, o sus almas, si no que además es un lugar histórico para bogota.
Ya que aquí reposan la gran mayoría de los personajes ilustres de la historia de Colombia: los presidentes de la República, escritores, pensadores, grandes comerciantes, etc.
Afuera del cementerio se ve los “vivos” con ganas de salir adelante y sobretodo de sobrevivir. 18 celadores, 40 vendedores de flores, 22 negocios dedicados a los losarios, 4 sacerdotes oficiales, unos 12 curitas piratas, 6 grupos de mariachis, otra media docena de serenateros borrachines, uno que otro atracador y carterista, más de 20 vendedores de velas, 4 de mango biche, 2 de bonice, tres de chorizos, una de empanadas, uno de envueltos, una familia dedicada al negocio de la venta de chunchullo y uno que otro indigente; son quienes viven de los muertos y los corazones de los dolientes y los devotos.
Los cultos se construyen mediante mitos oralmente transmitidos sobre la vida, la muerte y los poderes sobrenaturales atribuidos a cada muerto. Muchos de ellos tienen además una oración o novena propia, que puede ser adquirida en los puestos de venta ambulante de las puertas del cementerio.
Desde afuera se ve la gran edificación constituida por sus dos manzanas, construida de forma elíptica simbolizando la subida de las almas al cielo, además del frío, mezclándose con el aroma de los claveles, las astromelias y los girasoles que refrescan la esperanza de quien aun vivos sueñan con ganarles al mas acá, porque a la final todos algún día seremos polvo, cenizas sepultados en una de estas tumbas.
Los curas que están sentados en unas mesas a la entrada del cementerio, por misa cobran entre 10.000 negociables o hasta mas, eso depende dice el cura.Y como el mismo expresa, pero aquí no es fácil porque la mayoría de gente, le rezan a las almas de desconocidos, otros dicen que los brujos van a hacer “el entierro” que le devolverá el amor, a la mujer desesperada que pagó el servicio macabro. Y en entre otras, entonces no siempre no tienen en cuenta a nosotros.
Hay venta de candados, porque los familiares de los muertos ponen candados a las tumbas para evitar que se roben las flores o los detalles de plata puestos en las lápidas de las tumbas o lo que es peor, para evitar que los profanadores hagan de las suyas con los recién enterrados.
Los que trabajan en los alrededores como el señor Cortes aseguran que en su profesión de vendedor se aprende que el que murió, murió; por ello no se debe creer en cuentos sobrenaturales.
Que la muerte, es algo que no le puedo explicar porque que cuando una persona se muere, sus familiares lo lloren, lo entierren, le hagan duelo por algunos días y lo visiten varios años en su tumba hasta cuando la herida que dejó su muerte sane totalmente. En los cementerios están también los N.N, que son los muertos que no tienen la suerte de tener una tumba, unas flores o al menos una misa para pedir por su descanso eterno.
Aunque sean pocos los que resaltan el valor que se ha creado alrededor de los difuntos, lápidas, flores, celadores del Cementerio Central, hay que tener en cuenta que allí está reflejada parte de la historia de nuestro país: esta plasmada en los nombres de las tumbas el desarrollo ciudadano de nuestra sociedad.
Con nostalgia los vecinos de la zona recuerdan la imagen de un cementerio más limpio y cuidado. Además de que piensan que el cementerio esta estratificado pues total en el sur viven los pobres y el norte los ricos.
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